Por qué cobro mensual: la decisión que cambia cómo trabajamos
No cobro proyecto cerrado, y es una postura, no una excusa. El alcance nunca queda fijo: contratás un servicio, no un empleado.
Trabajo con mensualidad fija, y créeme que no es por mí: es por vos. En el artículo anterior lo toqué por arriba; acá te cuento las razones de fondo, que son más del cliente que mías.
No cobro proyecto cerrado (es una postura, no una excusa)
Lo digo de frente: no cobro proyecto cerrado. Y no es una excusa para cobrarte todos los meses. Es una postura, y las razones son tuyas más que mías. La principal es que el alcance de un sistema nunca queda fijo.
Pactás algo hoy y a la semana ya cambió. Y cuando hay un precio cerrado de por medio, en ese cambio siempre hay alguien que siente que perdió.
El alcance nunca queda fijo
Pactás algo y a la semana cambió. Es la naturaleza de un sistema vivo.

Con precio cerrado, siempre alguien siente que perdió
Te doy un ejemplo real. Me pedís un reporte que descargue las últimas cinco transacciones en un archivo. Listo. A la semana me decís "Santi, en vez de cinco necesito que sean siete". Con el sistema cerrado, ya está cerrado: para cambiar eso te tengo que cotizar la modificación aparte, solo por ese cambio. Un caos.
Con mensualidad, ese cambio entra dentro de nuestra relación de trabajo. Y no importa el motivo: capaz lo entendí mal yo, capaz me lo pediste de una forma y al verlo funcionando preferiste otra. Para eso está.
Pediste cinco, después necesitabas siete
Con precio cerrado, cada cambio se cotiza aparte. Con mensualidad, ya está incluido.

La mensualidad es comunicación constante
Lo importante es que entiendas la mensualidad como un flujo constante de comunicación y trabajo entre nosotros. Prácticamente vamos a estar hablando seguido: "necesito esto", "¿para cuándo me lo podés tener?", "se rompió aquello". Vamos dialogando según lo que te va surgiendo.
No estás comprando un objeto que se entrega y chau. Estás sumando un aliado que se mueve con vos. Y para mantener algo vivo, hay que mantenerlo también en lo económico.
Cambiás lo que sea, sin importar el motivo
Vamos hablando seguido. No comprás un objeto: sumás un aliado.

Un servicio, no un empleado
Acá está el reencuadre que cambia todo: si me contratás, no soy tu empleado, soy un servicio. Sin sueldo fijo, sin cargas, sin ART, sin el peso de tener a alguien en relación de dependencia. Tenés la capacidad de un equipo sin tener que cargar con él.
Te lo tiro como comparación, aunque es medio ilógica, porque son cosas distintas: un sistema cubre aspectos que un empleado nunca va a poder. Tiene que ver con la amalgama de tu proyecto, con la efectividad en tareas que generan roces todos los días. Pero te sirve para tener un número en la cabeza: sale menos y rinde de otra manera.
La capacidad de un equipo, sin el peso de tenerlo
Un servicio: sin sueldo fijo, sin cargas, sin ART. Otra cosa que un empleado.

Si querés entender cómo sería trabajar conmigo bajo esta modalidad para tu caso puntual, agendamos una llamada y lo charlamos tranquilos. Soy Santiago, y nos vemos en el próximo video.
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Por Santiago